miércoles, 23 de febrero de 2011

Serenidad

Últimamente estoy intentando mantener la paz mental. Hay tantas cosas que me molestan: la presencia de mi madre, los ruidos, los anuncios del Spotify, el frío, el estar toda una tarde estudiando... Son pequeñas cosas que me molestan y que marcan mi estado de ánimo. Estoy intentando por todos los medios mantener un equilibro en la mente, que todos mis pensamientos se callen, que mi estado de ánimo se apacigüe. Es muy difícil, me rondan por la cabeza demasiados pensamientos y deseos. ¿Será así mi mente durante toda mi vida, o se volverá más serena, librándose de las pasiones, cuando haya madurado?

Soy alguien que busca el conocimiento como manera de perfeccionar mi propio ser y existencia. Intento mantener la atención en cosas que me pueden ayudar y reflexionar sobre mis pasiones. Pero ay, es tan complicado agarrarse a la cornisa de la razón para no dejarse llevar por las pasiones... Quizá es lo que me toque superar, pues forma parte de mi adolescencia, demasiadas amistades, amoríos y planes de futuro me distraen del presente.

Puedo afirmar muchas veces que los pensamientos son siempre guiados por las pasiones que nos arrastran en ese momento, sin embargo es más placentero pensar con una mente absolutamente calmada que pensar en caliente. Cuando, tras un gran esfuerzo de meditación, consigo que el mar de mi mente se calme, consigo estar más relajado y comprender mejor lo que me toca hacer. Sin embargo creo que es mejor no sentirme bien cuando lo consigo, pues esa felicidad inicial se me estropea con el mínimo detalle molesto que me ocurra después.

Quiero trabajar en dominar mi mente, en mantener constantemente un estado neutro, receptivo, que estudie todos mis problemas uno por uno. Ésto lo llevaré a la práctica, si por ejemplo, estudio un amor desde la neutralidad y armonía absoluta y veo que es bueno, me desataré a las pasiones.
Pero este ejemplo último es muy difícil, pues siempre nos llevamos antes por las pasiones que sentimos por alguien, y luego nos damos cuenta de lo malo, lo cual ya deberíamos haber sabido si hubiéramos mantenido nuestra mente en armonía.

Como conclusión, estoy luchando contra las cosas menos importantes o inadecuadas con el fin de perfeccionarme. Una mente neutra es equilibro y el equilibrio de nosotros mismos es el bien, es decir, la perfección de nuestro ser.

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